|
por Pierre Restany
La
doble globalización, económica y cultural, que acompaña nuestra
entrada en el tercer mileño marca de manera inexorable el destino
electrónico de la imagen, en la fundamental fluidez del flujo
de la comunicación. Indisolublemente ligado al incesante desarrollo
de la tecnología de la información y a su vocación globalizante,
la imagen electrónica afirma su supremacía en el campo visual
asumiendo la plenitud de la fluidez de su condición a través
del carácter evanescente y efímero de su soporte, la pantalla
de televisión.
Estamos al final de un largo proceso que afectara radicalmente
nuestras estructuras perceptivas y nuestra entera condición
existencial. Estamos viendo consolidarse el perfil de una nueva
civilización basada en la electrónica y la bio tecnología, la
civilización de la realidad virtual, de la mundialización de
una condición híbrida entre la vida natural y la vida artificial.
La omnipotencia de los Medios, determinante en esta revolución,
se basa en la superioridad del poder de relacionar de la imagen
en movimiento con respecto a los soportes estáticos tradicionales
de la información.
La
preeminencia de la imagen en movimiento viene a poner fin al
monopolio inmemorial de la imagen estática. La noción "de arte"
apareció con las primeras pinturas rupestres de las cavernas,
y quedo ligada a la noción "de información" a través de los
diferentes cambios de soporte, de los muros de los templos a
los retablos de las iglesias, pasando por los palacios de los
nobles. La Imprenta y la pintura en caballete, crearon la diversidad
y la jerarquía entre los soportes y la creación de un arte gráfico,
considerado como superior a los productos de información general
e inferior a la gran pintura. De Gutemberg a Niepce el estatus
estático de la imagen, su monopolio de información y la diferenciación
cultural de los soportes quedaran sin cambios. Con la aparición
de la fotografía el destino de la imagen moderna cambia, se
acerca al flujo global de la comunicación y arrastra junto con
ella al arte . La invención de la imagen en movimiento, luego
de la imagen parlante, de la película sonora luego de la película
muda, la televisión y el video después del cine, acentúan la
evolución hacia una amalgama cultural del arte y la información,
la potencia globalizante de los medias creados al ritmo de la
tecnología electrónica de la información. El láser provee a
la nueva imagen, de una tercera dimensión y de una realidad
virtual. La computadora sustituye, en una mano inteligente,
al lápiz o al pincel, internet se transforma en nuestra memoria
planetaria.
Lo
que llamamos, desde principios de los años sesenta las artes
electrónicas, el video, la holografía y las instalaciones de
realidades virtuales, hasta las inmensas posibilidades abiertas
por la computadora al arte digital, sin olvidar la fotografía
numérica, no constituye, como quisieron creer los espíritus
vivos y conservadores al principio, el folclore de la electrónica,
sino el arte de hoy y todavía más el arte del mañana, la forma
más culturalmente acabada de la actual comunicación global.
El arte de hoy convertido en vector de la comunicación, debe
afrontar un desafío esencial: el de seguir siendo el vector
humanista, a fin de preservar la normalidad de la nueva condición
humana en el seno de su situación híbrido existencial, entre
lo real y lo virtual.
Es,
en este clima multimedia globalizante del arte de hoy, que se
destaca la personalidad polivalente del italo-argentino Eduardo
Pla. De manera ejemplar: podemos decir que representa el ejemplo
perfecto de un artista actual de la comunicación audiovisual.
Nacido en 1952 en Buenos Aires, tiene veinte años menos que
Nam June Paix, el inventor del video art en 1965. Se recibe
en 1970 en Comunicación Electrónica, y hasta 1990 continuara
su formación en este campo: arquitectura y diseño urbano, comunicación
audiovisual, teatro, cine, video Graphics y computer Graphics,
multimedia y realidad virtual, en Buenos Aires, en Los Angeles
y Milán. En paralelo emprende una carrera de organizador de
manifestaciones culturales muli-sectoriales y una producción
abundante de películas, videos, y de computer graphics.
Entre
1970 y 1978 realiza numerosos cortos, medio y largometrajes
que son reportajes (UP ART, POP ART, IMÁGENES DE BUENOS AIRES)
o ficciones (ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS).
"SUEÑO
DE UNA NOCHE DE VERANO" es su primera Video-color de 60 minutos,
al principio de los años ochenta, presenta una serie de videos
en Italia y especialmente en el Museo de Ferrara, que era en
ese momento la catedral del arte electrónico en Italia.
A
partir de 1985 Pla se transformó en un verdadero hombre-orquesta
de la comunicación electrónica. Su primera computer painting
tridimensional, el Efecto Archimboldo, le otorga en Nueva York
el premio a la excelencia en Arte electrónico.
Su
encuentro con Alessandro Mendini fue decisivo para la orientación
de Eduardo Pla hacia el diseño creativo en computadora. Mendini
imagina para Alessi una colección de 10.000 jarrones de flores:
100 jarrones para 100 creadores, 100 para cada uno de ellos,
todos al mismo precio. A Eduardo Pla le fue encargado el diseño
en computadora de uno de los ejemplares y el catálogo en video
de la obra coral. Siguieron dos otras colecciones : La Colección
Alquimia y la Colección Falstaff. La colección Alquimia (1984),
es una colección completa de muebles, tapices y objetos, concebidos
a partir de una estructura esférica, fue realizada por la computadora
en tres dimensiones, lo que permite su visualización antes de
la puesta en marcha de su producción industrial. La Colección
Alessi FALSTAFF (1994) consiste en un montaje de imágenes virtuales
a partir de fotografías trabajadas electrónicamente. El catalogo
comienza con un autoretratro-computarizado del gran diseñador
italiano, sentado en una variante pixelada de su sillón Proust,
y presentando una de sus cacerolas Alessi: "Mendini con su creación",
una efigie coronada sobre el packaging Falstaff Alessi. Eduardo
Pla, el artista polivalente de la electrónica pasa fácilmente
del diseño industrial o textil a las composiciones y a los retratos
de arte digital donde consigue extraordinarios efectos de fractalismo,
de misterio dionisiaco o cristico, de prerrafaelismo digital,
de microcosmos floral. Ningún tema se le escapa, desde la fascinación
de la infancia y la magia de sus juegos interactivos a el erotismo
del tango. Es sin duda en sus instalaciones que el artista,
genial director, obtiene los más potentes efectos, como con
el Video-mundo (Centro Cultural Recoleta, 1995, Buenos Aires),
La Cascada de Estrellas (Buenos Aires, 1996), o con los Mil
Rostros de Cristo y María (Villa Meda Milan, 2000).
Yo
hice, personalmente, una experiencia particularmente interesante
con una instalación de Pla en Venecia en 1998. En ocasión a
la primera edición del Open, una exposición anual de esculturas
al aire libre que tuvo lugar en el Lido al momento de la Apertura
de festival de Cine, su fundador Paolo de Grandis me había llamado
para presidir el Comité Científico, y decidimos invitar a Eduardo
Pla a representar a la Argentina en el Open. Vimos llegar "ESCHERMANIA",
un octaedro gigante de 216 metros cuadrados. Una estructura
en aluminio recubierta de una composición de peces voladores
de colores amarillos, rojos y azules, impresos sobre tela vinílica.
"ESCHERMANIA" en homenaje al artista holandés por el centenario
de su muerte. El gigantesco objeto fue depositado sobre uno
de sus lados, en la terraza que domina el embarcadero del Hotel
Excélsior en dirección a la laguna. Suscitó la sorpresa primero
y luego el deleite del público, que hizo la señal-faro de la
manifestación OPEN 1. Para el OPEN 4 en 2001, pensamos nuevamente
en Pla para que represente a su país en Venecia. Pedimos su
espectacular Tango Fractal, pero que no está disponible.
Open 4 recibirá otra instalación de computer design, dos esferas
de material plástico sobre cuyas superficies están pintados
los diseños creados para la colección Alchimia, que ya he largamente
mencionado. Alchimia en Venecia: la famosa señal del post- modernismo
estará presente en el Lido a través de la instalación esférica
de Eduardo Pla .
Eduardo
Pla, un creador polivalente de la imagen electrónica, que vive
plenamente las numerosas solicitudes del arte de su tiempo y
que nos ayuda a percibir mejor la permanencia de la dimensión
humanista en el flujo global de la comunicación. Un perfecto
creador visual del futuro inmediato.
Paris,
julio 2001.
|
|